Las naves arqueadas son hoy en día una de las soluciones más populares para construir fácilmente edificios con un amplio abanico de usos. Se utilizan con éxito tanto para cubrir campos deportivos como para construir almacenes agrícolas o industriales. Todo esto es posible gracias a su sencilla estructura y a los materiales modernos con los que se construyen hoy en día las naves arqueadas. Tampoco hay que olvidar su precio atractivo y el poco tiempo que se tarda en montarlas. ¿Cómo funciona todo esto en la práctica y cuáles son las ventajas de las naves arqueadas? ¡Te lo contamos ahora mismo!
Estructura de la nave abovedada
Las modernas naves arqueadas pueden ser instalaciones de temporada o de uso durante todo el año, lo que, junto con su amplia gama de aplicaciones, las convierte en unas de las más versátiles y universales. Se utilizan mucho en la agricultura, la industria y el comercio, así como en el deporte y el ocio, ya sea para cubrir instalaciones deportivas o para construir pabellones deportivos de estructura ligera. Actualmente, lo más habitual es construir pabellones arqueados autoportantes, que destacan por la sencillez de su estructura y montaje. Además, son instalaciones estables y resistentes, totalmente a prueba de cualquier condición meteorológica.
Este tipo de naves se componen de una estructura autoportante, es decir, elementos de acero que se unen entre sí y se fijan al suelo mediante sistemas de sujeción específicos. Gracias a ello, la construcción de una nave arqueada es rápida y relativamente barata. Y lo que es más importante, este tipo de instalaciones se pueden desmontar con la misma facilidad, lo que permite trasladarlas fácilmente de un sitio a otro.
Construcción de naves arqueadas: montaje y desmontaje estacional de naves arqueadas autoportantes
Una nave arqueada autoportante es un tipo de estructura bastante específico que utiliza elementos portantes en forma de arco para crear un espacio interior sin necesidad de postes ni soportes adicionales. Los elementos estructurales de las naves arqueadas están unidos de tal forma que permiten distribuir las cargas por toda la estructura. Así se consigue un gran espacio interior con una alta capacidad de carga, que se puede usar para diferentes fines, como almacenes, pabellón deportivo, naves de producción o hangares.
Por cierto, vale la pena mencionar que las naves arqueadas se ofrecen tanto en forma de soluciones constructivas ya preparadas, en las que los elementos de la nave están disponibles de inmediato, como a medida, en las que se crea un nuevo proyecto de la instalación, totalmente adaptado a tus necesidades concretas.
Etapas del montaje de una nave arqueada:
- Preparación de la cimentación:
- Elección de la ubicación: determinamos con exactitud el lugar donde se va a construir la estructura.
- Análisis del terreno: antes de empezar a trabajar, conviene comprobar la capacidad de carga del suelo y su permeabilidad al agua.
- Nivelación del terreno: quitamos cualquier obstáculo, nivelamos y compactamos el terreno, y si se necesita una cimentación fija (por ejemplo, para una nave para todo el año), hay que construirla.
- Colocación de perfiles: el perfilado de los arcos de la estructura se realiza sobre una superficie plana, siguiendo las instrucciones del fabricante. A continuación, los arcos se unen entre sí en el suelo.
- Montaje y desmontaje estacional de la estructura: los arcos se colocan en vertical y se unen entre sí mediante vigas transversales, formando el esqueleto de la nave.
- Anclaje al suelo: la estructura debe estar bien fijada al suelo para garantizar la estabilidad y la seguridad. Esto se puede hacer con tornillos de cimentación, anclajes o bloques de hormigón.
- Instalación de la membrana de la nave:
- Elección del material: claro, esto ya lo decidimos cuando hacemos el pedido de la nave; en las construcciones modernas, lo más habitual es usar una envolvente de membrana, como una lona de PVC. La nave también se puede cubrir con chapa trapezoidal o con paneles sándwich aislantes.
- Colocación de la membrana: la membrana se monta sobre la estructura, empezando por uno de los extremos de la nave. En esta fase hay que asegurarse de que el material quede bien tensado para garantizar una estanqueidad y resistencia adecuadas. En el caso de las lonas de PVC, puedes usar abrazaderas especiales para mantener la tensión.
- Montaje y desmontaje estacional: opcionalmente, en las naves se pueden instalar elementos como puertas, ventanas, lucernarios, iluminación, calefacción con una estufa de la potencia adecuada o sistemas de ventilación.
- Control de calidad: una vez terminado el montaje de la nave arqueada, hay que revisar a fondo toda la estructura para detectar posibles errores de montaje, comprobar la estanqueidad de la membrana y la estabilidad. Hay que asegurarse de que todos los elementos estén bien fijados y de que la membrana esté tensada de manera uniforme y sin solapamientos.
Las naves arqueadas y la licencia de obras
La cuestión de la licencia de obras en el caso de las naves arqueadas no es tan sencilla. En el caso de las naves arqueadas de temporada, se puede construir tras presentar una comunicación previa. En ese caso, la nave debe desmontarse y trasladarse de ese lugar al cabo de 180 días.
En el caso de una nave arqueada para todo el año, hay que seguir todo el trámite oficial, es decir, hay que conseguir la licencia de obras para la nave arqueada. Aunque también puedes montar la nave arqueada mediante una comunicación previa y luego cambiar su clasificación a «para todo el año». Basta con que, antes de que pasen los 180 días, presentemos la solicitud de licencia de obras (para la nave que, de hecho, ya existe), y así evitaremos tener que desmontarla.


